Serie: Due Diligence - Diez posts para juristas
La Due Diligence, además de ser una herramienta al servicio de las partes de la operación, proyecta consecuencias directas sobre la responsabilidad de quienes la ejecutan.
El asesor jurídico que suscribe un informe de Due Diligence asume, frente a su cliente, una obligación de medios calificada por el estándar de diligencia profesional exigible a un experto en la materia. Un informe negligente, que omita contingencias razonablemente detectables con la información disponible, puede generar responsabilidad civil profesional autónoma, independiente de la suerte de la operación misma.
A su vez, para los administradores de la sociedad adquirente, la decisión de avanzar en una operación sin haber realizado una Due Diligence razonable - o haciendo caso omiso de sus hallazgos - puede computar como un incumplimiento del deber de diligencia societaria, con eventual exposición personal frente a la propia sociedad o sus accionistas, bajo el estándar de la business judgment rule y sus excepciones.
En los últimos años, el objeto de la Due Diligence se ha expandido decididamente más allá de lo estrictamente jurídico-financiero tradicional. La Due Diligence ESG (ambiental, social y de gobernanza) ha ganado terreno propio, impulsada tanto por exigencias regulatorias crecientes en materia de sostenibilidad y cadena de suministro, como por la propia gestión reputacional de inversores institucionales.
En paralelo, la Due Diligence de ciberseguridad se ha vuelto ineludible en sectores intensivos en datos, evaluando la exposición a incidentes previos, la madurez de los sistemas de protección y el cumplimiento normativo en materia de protección de datos personales.
Finalmente, la incorporación de herramientas de inteligencia artificial para la revisión documental - contract analytics, revisión automatizada de cláusulas críticas - promete acelerar sustancialmente el proceso, aunque plantea al jurista un nuevo desafío, que es supervisar críticamente resultados generados algorítmicamente, sin delegar en la herramienta el juicio profesional que, en definitiva, sigue siendo indelegable.
Imagen: Bernard Sleigh’s Anciente Mappe of Fairyland (ca. 1920)
https://publicdomainreview.org/collection/an-anciente-mappe-of-fairyland/

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