jueves, 29 de octubre de 2026

Post 1 ¿Quién es el actor? ¿Quién es el artista intérprete? - 1 de 10


 


Serie PI para actores y actrices – Diez posts de PI #BibliotecaPIAplicada

Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


El reconocimiento jurídico de una actividad creativa

Cuando se habla de un actor, lo habitual es pensar en la persona que interpreta un personaje en una obra teatral, una película, una serie o un anuncio publicitario. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, esa descripción es apenas el comienzo. La actividad actoral reúne dimensiones diferentes: es trabajo, es prestación artística, puede ser objeto de contratación y puede generar derechos de propiedad intelectual.

La distinción importa porque cada una de esas dimensiones responde a preguntas diferentes. El derecho laboral se ocupa, cuando corresponde, de las condiciones en que se presta el trabajo. El contrato regula las obligaciones asumidas por las partes. La propiedad intelectual protege determinados aspectos de la contribución artística y permite controlar o remunerar ciertos usos de la interpretación. Los derechos de la personalidad, por su parte, adquieren relevancia cuando están comprometidos la imagen, la voz, la identidad o la reputación del intérprete.

El actor no es solamente quien presta un servicio para que otro produzca un espectáculo. Su contribución artística constituye un elemento propio de la actividad cultural y económica que merece consideración jurídica específica.

La Ley N.º 9.739, con las modificaciones introducidas, entre otras, por la Ley N.º 17.616 y la Ley N.º 20.212, reconoce derechos a los artistas intérpretes o ejecutantes. Su capítulo VII contiene disposiciones específicas sobre remuneración, oposición a determinadas divulgaciones y derechos de explotación. El alcance concreto de cada facultad debe determinarse a partir del texto vigente, la clase de interpretación y el uso de que se trate.

¿Qué significa ser intérprete?

El actor interpreta una obra dramática, pero su aportación no se confunde con la obra interpretada. Hay muchas otras prestaciones creativas coadyuvantes para la existencia de la obra. Entre ellas se puede destacar que:

a el dramaturgo crea el texto;

b el director organiza la puesta en escena;

c el productor asume funciones de organización y explotación;

d el actor construye y ejecuta una interpretación.

Una misma producción reúne, por tanto, contribuciones de naturaleza diferente.

Esta distinción también permite comprender que una interpretación puede ser relevante jurídicamente aunque no se haya realizado para una cámara. En el teatro, la actuación ocurre ante el público y puede terminar con la función. Si se graba, aparece una dimensión nueva: la interpretación puede conservarse, reproducirse, difundirse y explotarse fuera del momento y el lugar en que fue realizada.

La interpretación tampoco necesita ser idéntica en todas las funciones para merecer consideración. Una obra teatral puede variar de una noche a otra, una improvisación puede incorporar aportaciones expresivas propias, una interpretación de doblaje o una actuación mediante captura de movimiento pueden presentar problemas específicos y variar en cada ocasión. La valoración jurídica dependerá de las circunstancias y del régimen aplicable, no solamente de que exista una grabación.

¿Qué derechos pueden entrar en juego?

Conviene distinguir, al menos, cuatro planos.

El primero es la remuneración por el trabajo artístico contratado. El segundo comprende los derechos que corresponden al intérprete sobre su interpretación, de acuerdo con la legislación aplicable. El tercero se refiere a la utilización de su imagen, voz, nombre u otros elementos identificatorios. El cuarto comprende los derechos de terceros, como los del autor de la obra, el productor de una grabación o el titular de una marca incorporada a la producción.

Esos planos pueden coexistir, dado que pagar el salario o el caché pactado no significa necesariamente haber obtenido cualquier autorización imaginable para utilizar la actuación. Del mismo modo, contar con autorización para grabar una escena no equivale automáticamente a tener permiso para emplear esa escena en una campaña publicitaria ajena a la producción.

En la ley, disposiciones específicas se aplican a estos temas. El artículo 36 de la Ley N.º 9.739 contempla el derecho a exigir remuneración por determinadas formas de difusión, retransmisión o fijación de interpretaciones. El artículo 39 regula derechos exclusivos de los artistas intérpretes o ejecutantes en los supuestos allí establecidos. Son referencias importantes para analizar el vínculo entre trabajo, interpretación y explotación económica.


Un ejemplo

Una actriz es contratada para representar una obra durante una temporada de teatro. La compañía le paga por las funciones acordadas. Meses después, decide comercializar una grabación de una de ellas y, más adelante, utiliza fragmentos de la actuación para promocionar un producto de un patrocinador.

No son necesariamente tres manifestaciones de una única autorización. Deben examinarse el contrato original, las facultades legales aplicables y el alcance de los consentimientos otorgados. La grabación comercial y la publicidad pueden involucrar derechos y condiciones distintos de los correspondientes a la representación en vivo.


Idea clave. Antes de aceptar una propuesta artística, conviene identificar qué se contrata: la prestación personal, la interpretación, su fijación, su explotación posterior o una combinación de todas ellas. Cuanto más clara sea esa distinción, menor será el riesgo de conflictos futuros.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 2 Imagen, nombre y voz: el capital identificatorio del actor - 2 de 10


 


Serie PI para actores y actrices – Diez posts de PI #BibliotecaPIAplicada

Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


En la actividad artística, la identidad profesional tiene un valor que excede la identificación civil de una persona. El rostro, la voz, el nombre artístico, los rasgos expresivos y la asociación del intérprete con determinados personajes pueden adquirir relevancia económica. Para una productora, una agencia publicitaria o una plataforma, esos elementos pueden ser decisivos para atraer público y comercializar contenidos.

Esa relevancia económica no convierte la identidad de una persona en un bien del que un tercero pueda disponer libremente. La imagen, el nombre y la voz deben analizarse teniendo en cuenta los derechos de la personalidad, las normas aplicables y los acuerdos contractuales que hayan sido celebrados.


1 Imagen e interpretación.

La fotografía de una actriz durante una entrevista, una imagen promocional de una película y un fotograma de su actuación pueden mostrar a la misma persona, pero no plantean necesariamente el mismo problema jurídico.

En una fotografía puede estar comprometido el derecho sobre la propia imagen y, además, el derecho de autor del fotógrafo. En un fotograma de una película pueden concurrir los derechos relacionados con la producción audiovisual y la interpretación fijada. En una imagen creada digitalmente a partir del rostro de una actriz puede no existir una fotografía tradicional, pero sí una utilización identificatoria que requiere análisis jurídico.

Por eso, la pregunta no debe limitarse a quién tiene el archivo. Hay que determinar quién puede autorizar el uso concreto, con qué finalidad y dentro de qué límites.


2 Nombre artístico y reputación profesional

El nombre con el que un actor desarrolla su carrera puede funcionar como signo de identificación comercial. Puede aparecer en carteles, créditos, campañas, plataformas de contratación y perfiles profesionales. En determinadas circunstancias, el nombre artístico también puede reunir condiciones para recibir protección marcaria, si se cumplen los requisitos del régimen correspondiente.

Pero el uso de un nombre no autoriza a sugerir que el actor recomienda un producto, integra una campaña o mantiene una relación comercial con una empresa cuando eso no es cierto. La atribución engañosa puede comprometer distintos intereses jurídicos, según el caso.

Lo mismo ocurre con la voz. No es solamente un sonido: puede identificar a una persona, caracterizar su trabajo y constituir una parte esencial de su trayectoria, especialmente en doblaje, locución, teatro, animación y publicidad.

¿Qué conviene negociar?

Una autorización para utilizar la imagen debería precisar, según las circunstancias que se enuncian a continuación.

a La finalidad: promoción de una obra, publicidad comercial, difusión institucional u otra.

    b Los medios: cartelería, televisión, prensa, redes sociales o plataformas digitales.

    c La duración y el territorio de utilización.

    d Las posibilidades de edición, adaptación y reutilización.

    e Si se permite asociar la imagen o la voz con marcas, productos o mensajes de terceros.

    f Las condiciones económicas, cuando corresponda.

La autorización para documentar una obra no debe confundirse con una autorización ilimitada para explotar comercialmente la identidad del actor.

En Uruguay, la Ley N.º 9.739 contempla la protección de los intérpretes, mientras que la legislación sobre derechos de la personalidad y, cuando corresponda, la Ley N.º 18.331 de protección de datos personales pueden resultar relevantes. La aplicación de esta última exige examinar si existe un tratamiento de datos personales comprendido en su ámbito y qué reglas corresponden a la situación concreta.


Un ejemplo

Una actriz participa en una serie de televisión y autoriza el uso de imágenes para promocionar su estreno. Al año siguiente, una empresa utiliza una fotografía de la actriz para anunciar un cosmético, dando a entender que ella recomienda el producto.

La autorización promocional original no debería interpretarse, sin más, como permiso para cualquier publicidad de terceros. El nuevo uso tiene otra finalidad y puede generar una asociación comercial que nunca fue acordada.


Idea clave. La identidad del actor puede tener valor económico, pero no por eso queda disponible para cualquier uso. Conviene definir separadamente la utilización de la interpretación y la explotación publicitaria de la imagen, el nombre y la voz.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5



Post 3 El contrato artístico: qué se está contratando realmente - 3 de 10



Serie PI para actores y actrices – Diez posts de PI #BibliotecaPIAplicada

Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


Una de las dificultades más frecuentes de la contratación artística consiste en utilizar expresiones generales —«cesión de derechos», «autorización total» o «uso de imagen»— sin precisar qué facultades se están concediendo. El problema puede permanecer oculto mientras la producción se desarrolla según lo previsto. Suele aparecer cuando alguien pretende utilizar el material de una forma que la otra parte no había imaginado.

El contrato artístico debe servir para organizar la relación profesional y, al mismo tiempo, delimitar las posibilidades de explotación de la interpretación.


1 No existe una única prestación

En una contratación pueden coexistir la obligación de asistir a ensayos, realizar determinadas funciones, participar en jornadas de rodaje, interpretar un personaje, someterse a grabaciones y autorizar ciertos usos posteriores. Cada obligación tiene un objeto y unas condiciones.

La remuneración por actuar no responde necesariamente a las mismas preguntas que la remuneración por la utilización posterior de una grabación, así como tampoco es equivalente autorizar la difusión de una obra a conceder el uso de la imagen en una campaña independiente.

Por eso, la expresión «todos los derechos» resulta poco útil si no se acompaña de una descripción precisa de los derechos, modalidades de utilización, plazo, territorio y finalidad comprendidos.


2 ¿Cesión o autorización?

En términos generales, una cesión supone transmitir derechos en los términos jurídicamente admitidos, mientras que una autorización permite determinados usos dentro del alcance concedido. La denominación utilizada por las partes es relevante, pero no sustituye el análisis del contenido real del acuerdo ni de las normas imperativas aplicables.

En Uruguay, el artículo 29 de la Ley N.º 9.739 contiene una regla específica para la transmisión de derechos de explotación de obras audiovisuales al productor, con presunción de onerosidad salvo pacto en contrario. Su alcance debe estudiarse atendiendo al supuesto legal y al contrato celebrado; no conviene trasladarlo mecánicamente a cualquier actuación teatral, publicitaria o digital.

También importa distinguir la contratación de la prestación artística de la autorización relativa a derechos conexos. El contrato debe identificar qué derechos se conceden y cuáles son las condiciones aplicables a los usos que no se hayan previsto.


3 Las cláusulas que merecen atención

Un contrato bien organizado debería resolver, como mínimo, la identificación de las partes, el papel o actividad contratada, las fechas y condiciones de prestación, la remuneración y los gastos, las obligaciones de confidencialidad cuando correspondan, y el tratamiento de cancelaciones o modificaciones de la producción.

En materia de propiedad intelectual, conviene precisar qué interpretación se realizará, si se grabará, qué derechos se autorizan, cuáles son los medios de difusión previstos, cuánto durará la autorización y si se permiten adaptaciones, doblajes, fragmentaciones o reutilizaciones.

Cuando sea pertinente, deberían regularse también los créditos, el uso de imagen y voz, la publicidad, las sublicencias a distribuidores o plataformas y los usos basados en inteligencia artificial. Una cláusula sobre IA no debería limitarse a mencionar esa tecnología, tiene que decir qué tratamientos se permiten y cuáles requieren una autorización adicional.

La claridad también beneficia al productor. Una autorización bien delimitada reduce la incertidumbre, facilita la distribución y permite demostrar que se cuenta con los derechos necesarios.


Un ejemplo

Una actriz firma un contrato para participar en una película. El productor quiere incorporar escenas a la película terminada, publicar un tráiler y distribuir la obra mediante plataformas. Meses después, una empresa vinculada a la producción quiere reutilizar una escena para una campaña de un producto que no aparece en la película.

La solución no consiste en presumir que todos esos usos son equivalentes. Hay que revisar el contrato, identificar las autorizaciones otorgadas y determinar si la campaña comercial está comprendida o requiere un acuerdo adicional.


Idea clave. El contrato artístico no debería limitarse a indicar cuánto se paga por actuar. Debe establecer con precisión qué puede hacerse con la interpretación una vez realizada, grabada y puesta en circulación.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 4 Del escenario a la pantalla: fijación, reproducción y explotación de la interpretación - 4 de 10



Serie PI para actores y actrices – Diez posts de PI #BibliotecaPIAplicada

Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


Una actuación teatral sucede en un tiempo y un lugar determinados. El público presencia la interpretación, pero esa experiencia no equivale a disponer de una grabación que pueda reproducirse indefinidamente. Cuando una cámara registra la función, la actuación adquiere una nueva dimensión económica: puede conservarse, editarse, difundirse y utilizarse ante públicos que no estuvieron presentes.

La fijación es, por eso, un momento decisivo para los derechos del intérprete.

¿Qué cambia cuando se graba una actuación?

La grabación no es una simple prolongación material de la función teatral. Introduce nuevas posibilidades de explotación y puede involucrar distintos derechos: los del intérprete, los del autor de la obra, los del productor de la grabación y, según las circunstancias, los de otras personas que hayan participado en la producción.

La Ley N.º 9.739 reconoce derechos a los artistas intérpretes o ejecutantes. Sus artículos 36 y 39 contemplan, respectivamente, aspectos de la remuneración y determinados derechos exclusivos de explotación. Para resolver un caso concreto hay que atender al texto vigente y a la modalidad de utilización, sin asumir que todas las formas de grabación audiovisual reciben automáticamente idéntico tratamiento.

Una cosa es autorizar que se registre una función para conservar un archivo interno. Otra es permitir que se transmita en directo, que se distribuya una grabación, que se ponga a disposición del público en una plataforma o que se comercialicen copias.

La distinción importa porque cada utilización tiene una finalidad y una dimensión económica diferentes.


1 ¿Quién controla la grabación?

La persona o empresa que financia y produce una grabación puede tener derechos propios sobre la producción, pero eso no significa que la adquisición de esos derechos resuelva por sí sola todas las autorizaciones relacionadas con las contribuciones incorporadas.

El productor debe asegurarse de contar con las autorizaciones que correspondan para explotar legítimamente el material. El intérprete, por su parte, debería conocer qué usos se prevén y cuáles ha aceptado.

El contrato puede autorizar una grabación para un propósito concreto, establecer condiciones de distribución o regular distintas ventanas de explotación. También puede prever una remuneración adicional, regalías u otras fórmulas económicas. Lo esencial es que la autorización se encuentre suficientemente delimitada.


2 Preguntas antes de grabar

Antes de participar en una grabación de una obra teatral, conviene preguntar si el material será de uso interno o público; si se transmitirá en directo o se distribuirá posteriormente; si se publicará gratuitamente o mediante pago; si se permitirá su descarga; y si podrá reutilizarse en otras producciones o campañas.

También debe aclararse si se autoriza la edición de la actuación, el uso de fragmentos, la incorporación de subtítulos, el doblaje o la adaptación a formatos diferentes.

No toda edición técnica supone una lesión de derechos del actor. Sin embargo, una transformación sustancial, un cambio de contexto o una utilización no contemplada pueden plantear cuestiones distintas de las que suscita el montaje ordinario de una producción.


Un ejemplo

Una compañía teatral permite que una institución grabe una función para documentar una actividad cultural. Después, la institución sube la grabación completa a una plataforma abierta y, más tarde, vende el acceso a ella.

El propósito documental inicial no debería confundirse automáticamente con una autorización para todas las modalidades posteriores. Corresponde examinar los acuerdos y los derechos involucrados para determinar si esas utilizaciones están comprendidas.


Idea clave. Grabar una actuación transforma las posibilidades de explotación de la interpretación. Antes de encender la cámara, conviene acordar para qué se graba, quién puede utilizar el material y qué usos posteriores requieren autorización.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 5 Publicidad, redes sociales y plataformas: ¿hasta dónde puede utilizarse la imagen del actor? - 5 de 10


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Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


La promoción de una obra necesita mostrar a sus protagonistas. Una productora puede querer publicar fotografías del elenco, un fragmento de una escena, una entrevista o un video del detrás de cámaras. En principio, estas acciones pueden formar parte de la difusión habitual del espectáculo. Sin embargo, no toda utilización de una imagen relacionada con una producción tiene la misma finalidad ni queda comprendida en la misma autorización.

El problema aparece cuando la promoción de una obra se convierte en la utilización comercial de la identidad del intérprete para otros fines.


1 Promocionar una obra no es exactamente lo mismo que anunciar un producto

El actor que participa en una película puede aceptar que su imagen aparezca en el cartel, el tráiler y las publicaciones destinadas a anunciar su estreno. Esa aceptación no debe confundirse, sin más, con una autorización para que una empresa utilice su rostro en un anuncio de ropa, alimentos, cosméticos o servicios.

La diferencia está en la finalidad del uso y en la asociación que se genera. En un caso se promociona una producción en la que el actor participa; en el otro puede sugerirse que recomienda un producto o mantiene una relación comercial con un tercero.

La imagen, además, puede aparecer junto con otros elementos protegidos: una fotografía de autor, un fragmento audiovisual, un nombre artístico o una marca. La autorización debe analizarse atendiendo al conjunto.


2 ¿Qué pasa con las redes sociales?

Las redes sociales facilitan que una misma imagen se comparta, recorte, reproduzca y publique en contextos distintos del original. Una publicación realizada para anunciar una función puede ser republicada por un patrocinador, incorporada a un anuncio pagado o utilizada fuera de la campaña para la que fue creada.

Que una imagen esté disponible en internet no significa que se encuentre libre de restricciones. Tampoco el hecho de que un actor haya publicado una fotografía en su perfil personal concede a cualquier empresa un permiso general para explotarla comercialmente.

En cada caso corresponde examinar el consentimiento, las condiciones de la publicación original, los acuerdos contractuales y las normas aplicables. En Uruguay, la Ley N.º 9.739 y las reglas de protección de la imagen y de la personalidad constituyen referencias relevantes; la Ley N.º 18.331 puede resultar aplicable cuando exista un tratamiento de datos personales comprendido en su ámbito.


3 Las autorizaciones deberían ser concretas

Para evitar malentendidos, es conveniente distinguir entre publicaciones orgánicas de promoción, publicidad pagada de la producción, campañas de patrocinadores y anuncios comerciales independientes.

También puede ser necesario determinar la duración de la campaña, los territorios en que se difundirá, la posibilidad de reutilizar el material y las condiciones de aprobación de las piezas publicitarias.

La autorización no tiene por qué ser idéntica en todos los contratos. Un actor puede aceptar una amplia difusión promocional de una película y, al mismo tiempo, reservarse la decisión sobre el uso de su imagen para respaldar comercialmente productos ajenos a ella.


Un ejemplo

Una actriz acepta que la productora publique una fotografía suya para anunciar el estreno de una serie. Un patrocinador descarga esa fotografía y la utiliza para promocionar su propia marca, sin que la campaña haga referencia a la serie.

Aunque la imagen proceda de una publicación legítima, la nueva utilización plantea una cuestión diferente: hay que determinar si existe autorización para ese uso comercial específico.


Idea clave. La presencia pública de un actor no elimina su capacidad de controlar jurídicamente los usos de su imagen e identidad. Conviene distinguir la promoción de la obra, la publicidad de terceros y la explotación comercial autónoma de la imagen.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 6 Casting, audiciones y material de prueba: ¿quién puede usar lo grabado? - 6 de 10



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Los castings y las audiciones son instancias habituales de selección profesional. Un actor prepara una escena, interpreta un texto, realiza una prueba de cámara o envía un video para que una productora evalúe su capacidad. En ocasiones, el material queda almacenado durante meses; otras veces se comparte entre directores, agencias, responsables de producción o clientes.

¿Haber aceptado una prueba significa haber autorizado cualquier utilización posterior de lo grabado? La respuesta no debe presumirse afirmativa.


1 La finalidad de la prueba importa

Cuando un actor participa en una audición, la finalidad habitual es permitir que quienes seleccionan el elenco evalúen su idoneidad para un papel. La grabación puede ser un medio para esa evaluación, pero su existencia no convierte automáticamente el material en contenido libremente explotable.

Deben distinguirse la captación de la imagen y la voz, el uso del material para seleccionar candidatos, su conservación para futuras convocatorias y su eventual incorporación a una producción. Cada operación puede requerir un análisis diferente.

Si una prueba contiene una interpretación de una escena, también hay que considerar los derechos relacionados con esa interpretación y con la obra utilizada. Si se ha interpretado un texto protegido, el hecho de que el video se haya realizado para un casting no elimina los derechos que puedan corresponder a su autor.


2 ¿Puede una productora guardar el video?

La conservación puede resultar razonable cuando es necesaria para documentar la selección o gestionar una convocatoria, pero conviene definir sus condiciones. Si el material contiene datos personales, la Ley N.º 18.331 puede ser relevante para determinar las obligaciones del responsable del tratamiento, según las circunstancias.

Es recomendable informar para qué se recoge el material, quién tendrá acceso, durante cuánto tiempo se conservará y si se utilizará para otras convocatorias. Cuando corresponda, también debe establecerse cómo solicitar la supresión o ejercer los derechos que reconozca la normativa aplicable.

La conservación para futuras selecciones no equivale necesariamente a una autorización para publicar el video en redes sociales, incorporarlo a un reel promocional de la productora o utilizarlo como parte de una obra audiovisual comercial.


3 ¿Y si la actuación resulta elegida?

Si el actor es contratado, el material de prueba no sustituye necesariamente el acuerdo relativo a la interpretación definitiva. La producción debería regular las condiciones de la actuación que se realizará, la eventual grabación y los derechos correspondientes a la explotación de la obra.

Si el actor no es seleccionado, la productora no debería dar por supuesto que puede aprovechar su prueba para otros fines. Una escena grabada durante un casting no debería convertirse automáticamente en material promocional o comercial ajeno a la finalidad original.


Un ejemplo

Una actriz realiza una prueba para una serie y no obtiene el papel. Tiempo después descubre que un fragmento de su audición aparece en las redes sociales de la productora como ejemplo de sus procesos creativos.

La productora debería poder justificar que ese uso estaba autorizado y que respeta las condiciones aplicables. La participación voluntaria en el casting, por sí sola, no resuelve necesariamente esa cuestión.


Idea clave. La prueba artística tiene una finalidad específica. Antes de grabar, conviene acordar cómo se utilizará el material, quién podrá acceder a él, cuánto tiempo se conservará y qué usos quedan excluidos.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 7 Inteligencia artificial, clonación de voz y «digital doubles»: ¿puede reproducirse a un actor sin volver a contratarlo?



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Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


La inteligencia artificial está modificando las condiciones de producción audiovisual. Hoy es posible generar voces sintéticas, alterar rostros, reproducir movimientos, modificar expresiones y crear representaciones digitales que se asemejan a personas reales. En algunos casos, esas herramientas pueden facilitar tareas de posproducción; en otros, permiten producir nuevas actuaciones aparentes sin que el intérprete vuelva a participar físicamente.

Para los actores, la cuestión no es solamente tecnológica, sino también contractual, económica y jurídica. ¿Qué se autorizó cuando se realizó la interpretación original y hasta dónde puede extenderse esa autorización?


1 Una grabación no es una autorización ilimitada

La autorización para grabar una actuación no debería interpretarse automáticamente como permiso para generar una cantidad indefinida de nuevas actuaciones mediante inteligencia artificial.

Conviene distinguir, por lo menos, tres situaciones. La primera es la edición técnica de una interpretación ya realizada. La segunda consiste en modificar digitalmente esa interpretación para ajustarla a una necesidad de producción. La tercera es utilizar la voz, el rostro, los movimientos u otros elementos de referencia para generar material nuevo que el actor nunca interpretó.

Las diferencias hay que tenerlas claras. Corregir un defecto técnico de sonido no es lo mismo que generar nuevas frases con la voz del actor. Ajustar un encuadre tampoco equivale a crear una escena en la que la persona parece realizar acciones que nunca llevó a cabo.

El análisis depende de las autorizaciones, los derechos involucrados y las características del tratamiento tecnológico.


2 ¿Qué derechos pueden verse comprometidos?

La utilización de inteligencia artificial puede afectar simultáneamente distintos intereses.

Si se reutiliza una grabación, pueden entrar en juego los derechos relativos a la interpretación fijada. Si se reproduce la voz o el rostro de una persona, pueden resultar relevantes sus derechos de la personalidad. Si el sistema utiliza una interpretación anterior para producir una versión transformada, también pueden plantearse cuestiones relativas a la integridad de la actuación y a la extensión de los permisos otorgados.

Cuando se procesan imágenes, voces u otras características para identificar o representar a una persona, debe examinarse, además, si existe tratamiento de datos personales y qué régimen corresponde aplicar. La Ley N.º 18.331 incluye disposiciones sobre datos biométricos, entre ellas su artículo 18-BIS. No todo archivo de voz o imagen constituye automáticamente un dato biométrico en el sentido jurídico pertinente: importa la naturaleza del dato y el tratamiento realizado.

En el plano internacional, el Tratado de Beijing sobre Interpretaciones y Ejecuciones Audiovisuales constituye una referencia fundamental para comprender la protección de los intérpretes en el entorno audiovisual. Su alcance debe distinguirse de las reglas concretas aplicables en cada jurisdicción.


3 ¿Qué debería decir el contrato?

Una cláusula genérica que permita «toda modificación técnica necesaria» puede resultar insuficiente para resolver las nuevas preguntas que plantea la generación sintética. Conviene precisar qué tratamientos se permiten y cuáles necesitan consentimiento adicional.

En particular, deberían negociarse aspectos como los que se enumeran a continuación.

a El uso de la grabación como material de referencia para sistemas de IA.

    b La creación de una réplica digital del actor.

    c La generación de voz sintética o de diálogos nuevos.

    d La modificación de rasgos faciales, movimientos o expresiones.

    e La utilización del material para entrenar o desarrollar sistemas.

    f Las finalidades, la duración, el territorio y la remuneración.

    g Las restricciones a usos publicitarios, políticos u otros contextos especialmente sensibles.

También conviene determinar si la autorización se limita a una producción concreta, si puede extenderse a secuelas o nuevas versiones y qué ocurre cuando el productor desea emplear el material para una finalidad no prevista.


Un ejemplo

Un actor graba una película en la que pronuncia determinadas frases. Años después, el productor pretende generar digitalmente nuevas líneas de diálogo con su voz para una secuela, sin convocarlo nuevamente.

La cuestión no se resuelve diciendo que la voz ya estaba grabada. Es necesario examinar si el acuerdo original comprende la generación de nuevas interpretaciones sintéticas, qué derechos se ven afectados y si existen autorizaciones específicas para ese uso.

El mismo razonamiento se aplica cuando se crea un digital double para realizar escenas adicionales, reproducir movimientos o representar al actor en una campaña publicitaria.


Idea clave. La tecnología amplía las posibilidades de explotación, pero no convierte automáticamente una autorización limitada en un permiso universal. Los contratos artísticos deben comenzar a regular expresamente la clonación de voz, las réplicas digitales y la generación de nuevas actuaciones.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




 

Post 8 Créditos, integridad de la interpretación y transformación de la actuación - 8 de 10



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Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


El reconocimiento profesional de un actor no depende exclusivamente de que reciba una remuneración. También importa que su participación sea identificada correctamente y que su interpretación no sea manipulada de una manera que afecte injustificadamente sus intereses artísticos o profesionales.

Estas cuestiones adquieren especial importancia cuando una actuación pasa del escenario a la pantalla y, luego, a sucesivas versiones digitales.


1 El crédito es parte del reconocimiento profesional

Los créditos permiten identificar a quienes participaron en una producción. Para el actor, esa identificación puede ser relevante para acreditar experiencia, construir reputación y acceder a nuevas oportunidades de trabajo.

Por eso, conviene acordar cómo aparecerá su nombre, dónde se incluirán los créditos y qué tratamiento recibirá el nombre artístico, cuando corresponda.

Las condiciones pueden variar según el formato. En una película, el reconocimiento puede figurar en los títulos iniciales o finales; en una publicación digital, puede aparecer en la descripción o en los metadatos; en una campaña breve, puede no existir espacio suficiente para identificar a todos los participantes.

La solución práctica es prever esas diferencias contractualmente, sin confundir las limitaciones propias de un formato con una autorización general para omitir el reconocimiento cuando corresponda.


2 ¿Puede modificarse una interpretación?

La producción audiovisual necesita montaje, sincronización, edición y adaptación a distintos formatos. Una interpretación grabada puede sufrir cortes, ajustes de duración, cambios de encuadre, correcciones de sonido o modificaciones necesarias para su incorporación a la obra final.

No toda transformación constituye una lesión de derechos. Sin embargo, la modificación puede adquirir otra dimensión cuando cambia sustancialmente el sentido de la actuación, atribuye al actor expresiones que no realizó o lo sitúa en un contexto capaz de perjudicar injustificadamente su reputación.

El artículo 37 de la Ley N.º 9.739 reconoce al intérprete de una obra literaria o musical la facultad de oponerse a la divulgación de su interpretación cuando su reproducción pueda producir grave e injusto perjuicio a sus intereses artísticos. Su aplicación requiere analizar las circunstancias concretas, sin convertirlo en un derecho general de veto sobre cualquier decisión de montaje.

En el entorno digital, la cuestión se vuelve especialmente visible. Una escena puede recortarse, combinarse con otras imágenes, doblarse, alterarse mediante herramientas sintéticas o circular separada de la obra original. El contexto de la publicación puede cambiar por completo la percepción de la actuación.


3 Integridad artística y decisiones de producción

El productor necesita conservar un margen razonable para editar y distribuir la obra. El actor, por su parte, tiene interés en evitar alteraciones que desfiguren su contribución o generen atribuciones engañosas.

Una buena contratación puede ordenar esa relación. Es conveniente establecer qué modificaciones se consideran parte normal del proceso de producción, qué usos requieren consulta adicional y cómo se procederá cuando una transformación pueda afectar de manera significativa la interpretación.

En producciones que utilizan IA, esta previsión cobra aún más importancia. La creación de expresiones, diálogos o acciones que nunca fueron ejecutados por el actor puede plantear problemas distintos de los ajustes técnicos ordinarios.


Un ejemplo

Una actriz interpreta a una médica en una serie. Tiempo después, un fragmento de su actuación se edita y se publica de manera que parece mostrarla recomendando un producto farmacéutico. La escena original no contenía esa recomendación.

El problema no es simplemente que el fragmento haya sido recortado. La nueva presentación puede atribuirle un mensaje comercial que no formaba parte de su actuación. Corresponde examinar las autorizaciones, el contexto y los derechos que puedan verse afectados.


Idea clave. Los créditos y la integridad de la interpretación deben considerarse desde el inicio de la contratación. El actor no necesita controlar cada decisión de montaje, pero sí es importante delimitar las transformaciones autorizadas y prevenir usos que desvirtúen su actuación.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5



Post 9 Remuneración, regalías, explotación posterior y nuevas modalidades de utilización - 9 de 10


 

Serie PI para actores y actrices – Diez posts de PI #BibliotecaPIAplicada

Propiedad intelectual para quienes trabajan con interpretación, imagen, voz y contenidos creativos.


La remuneración de un actor puede comprender mucho más que una suma pagada por participar en una función o completar una jornada de rodaje. Cuando la interpretación se fija y se explota comercialmente, pueden aparecer otras cuestiones económicas: pagos por determinados usos, regalías pactadas, remuneraciones legalmente reconocidas y nuevas condiciones para reutilizar el material.

Comprender estas posibilidades permite negociar mejor y distinguir conceptos que, en la práctica, suelen confundirse.


1 El caché no responde necesariamente a todas las utilizaciones

El caché es la remuneración acordada por una prestación artística, de acuerdo con las condiciones de la contratación. Su alcance depende de lo pactado y del régimen jurídico aplicable.

Si un actor cobra por una función teatral, eso no resuelve automáticamente las condiciones de una eventual grabación comercial. Si recibe una remuneración por una película, tampoco debe presumirse, sin examinar el acuerdo, que cualquier utilización publicitaria posterior de su imagen está comprendida.

La cuestión central consiste en identificar qué se remunera: la actuación presencial, la participación en una producción, una autorización de explotación, un uso concreto o varias prestaciones combinadas.


2 ¿Qué son las regalías?

Las regalías son pagos vinculados a determinadas formas de explotación o a las condiciones económicas pactadas. Pueden calcularse como un porcentaje de ingresos, una cantidad por unidad, una suma asociada a determinados usos o mediante otras fórmulas acordadas.

No todas las contrataciones generan regalías, ni existe una única fórmula aplicable a toda actuación. La negociación depende del sector, del poder contractual de las partes, de las modalidades de distribución y de las normas aplicables.

Conviene definir cómo se calcularán los pagos, qué ingresos servirán de base, qué gastos podrán deducirse, con qué periodicidad se liquidarán y qué información recibirá el intérprete para verificar las cuentas.


3 La legislación uruguaya y las remuneraciones

La Ley N.º 9.739 contiene reglas específicas para los intérpretes. Su artículo 36 reconoce el derecho a exigir una retribución por determinadas formas de difusión, retransmisión o fijación de interpretaciones, y prevé el recurso al Tribunal Arbitral del artículo 58 cuando no se alcanza un acuerdo sobre esa retribución. El artículo 39 regula, entre otras cuestiones, derechos exclusivos y supuestos de remuneración de los artistas intérpretes o ejecutantes.

Es importante no confundir esos mecanismos legales con las regalías voluntariamente pactadas. La existencia y el alcance de una remuneración legal deben determinarse a partir del supuesto previsto por la norma, mientras que las regalías contractuales dependen de los términos del acuerdo, dentro de los límites jurídicos aplicables.

En producciones audiovisuales, además, hay que revisar el régimen contractual de transmisión de derechos, las autorizaciones necesarias y las condiciones de explotación previstas. No basta con utilizar una expresión genérica como «pago total y definitivo» sin determinar qué efectos jurídicos puede tener en el caso concreto.


4 ¿Qué ocurre cuando aparecen nuevas formas de explotación?

Una obra puede pasar de las salas de cine a la televisión, de la televisión a una plataforma digital y, más adelante, ser objeto de nuevas ediciones, versiones o campañas. También pueden surgir oportunidades de comercialización que no eran habituales cuando se celebró el contrato.

La pregunta práctica es si esos usos ya están comprendidos en las autorizaciones concedidas y bajo qué condiciones económicas pueden realizarse.

En lugar de dejar la respuesta a una discusión futura, conviene prever modalidades de explotación, reglas para usos nuevos, mecanismos de información y, cuando resulte apropiado, una negociación adicional para determinadas utilizaciones.

La misma precaución es necesaria ante la clonación de voz o la creación de réplicas digitales. Si una producción pretende generar nuevas actuaciones mediante IA, el contrato debería indicar si esa posibilidad está autorizada, cuál es su alcance y cómo se remunera.


Un ejemplo

Un actor participa en una película que, años después, comienza a generar ingresos mediante nuevas modalidades de distribución digital. El contrato original debe examinarse para establecer qué derechos se concedieron, qué usos están comprendidos y si corresponde alguna remuneración contractual o legal por la explotación realizada.

La respuesta no puede darse por el solo hecho de que el actor haya recibido un pago inicial, pero tampoco cabe presumir que toda explotación posterior genera necesariamente un pago adicional. Es preciso estudiar el contrato y las disposiciones aplicables a cada utilización.


Idea clave. La remuneración por actuar, las regalías y las remuneraciones reconocidas por la ley son conceptos diferentes. Una contratación bien negociada debe aclarar qué se paga, qué usos se autorizan, cómo se calculan las sumas y qué ocurre cuando la interpretación adquiere nuevas posibilidades de explotación.



Referencia general:

Bugallo Montaño, B. (2026.). Los actores y su protección por la propiedad intelectual con especial referencia al teatro y al derecho uruguayo. 76 p.

https://hdl.handle.net/20.500.12008/54008

https://www.colibri.udelar.edu.uy/items/ba8a956b-e97a-49e6-846e-6731409a60df



Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5




Post 10 Contrato básico de actuación e interpretación artística - 10 de 10



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Se trata de un modelo básico, adaptable según la obra en que va a participar el intérprete, sea una película, una serie, una obra teatral, un comercial, un videoclip o una producción para redes sociales. Cada una de ellas tiene matices, así como cada producción sus realidades culturales y económicas específicas. De manera que lo que sea descripción de términos de prestaciones u obligaciones dependerán siempre de las circunstancias de cada realidad.


CONTRATO DE ACTUACIÓN / INTERPRETACIÓN ARTÍSTICA

Entre: por una parte, [PRODUCTOR/EMPRESA], con domicilio en […], representada por […], en adelante “EL PRODUCTOR”; y por otra parte [ACTOR/ACTRIZ], documento […], domicilio […], nombre artístico […], en adelante “EL/LA INTÉRPRETE”, se acuerda lo siguiente:

Primero. Objeto.
EL/LA INTÉRPRETE se obliga a participar como [...personaje/rol] en la producción titulada provisoriamente “[...]”, destinada a [cine/televisión/plataforma/publicidad/teatro/otro].

Segundo. Actividad artística objeto de este contrato.
La prestación comprenderá [ensayos, grabación, representaciones, sesiones fotográficas, doblaje, promociones], conforme al cronograma que se comunicará oportunamente.

Tercero. Duración y jornadas.
La actividad se desarrollará entre [...] y [...], incluyendo, cuando corresponda, períodos de ensayo y jornadas adicionales que deberán ser acordadas conforme a las condiciones establecidas en este contrato.

Cuarto. Remuneración.
EL PRODUCTOR abonará a EL/LA INTÉRPRETE la suma de [...] por concepto de actuación y demás prestaciones expresamente previstas. [EVENTUAL: Se determinará separadamente, cuando corresponda, la remuneración correspondiente a jornadas adicionales, promociones, reutilizaciones o explotaciones no comprendidas inicialmente.]

Quinto. Fijación de la interpretación.
EL/LA INTÉRPRETE autoriza la fijación de su interpretación en los soportes necesarios para la producción contratada y su explotación en las modalidades expresamente previstas en este contrato.

Sexto. Derechos de explotación de la interpretación.
Dentro de los límites de este contrato, EL/LA INTÉRPRETE autoriza la utilización de su interpretación mediante [reproducción/comunicación pública/puesta a disposición/distribución/exhibición/transmisión], exclusivamente en relación con la producción identificada.

Séptimo. Territorio.
La autorización se concede para [Uruguay/América Latina/mundial, aclarar medio o su incluye redes sociales especialmente si son diferenciales según territorio como posibilidad de acceso].

Octavo. Plazo.
La autorización tendrá una duración de [...] a partir de [...], sin perjuicio de los derechos cuya duración resulte determinada por la legislación aplicable.

Noveno. Imagen y nombre.
EL/LA INTÉRPRETE autoriza la utilización de su imagen, nombre y nombre artístico exclusivamente para [identificar/promocionar/publicitar] la producción, en los términos y durante el plazo establecidos en este contrato.

Décimo. Material promocional.
EL PRODUCTOR podrá utilizar fotografías, fragmentos audiovisuales, entrevistas y otros materiales obtenidos durante la producción para promocionarla, dentro de los límites aquí establecidos.

Undécimo. Redes sociales y plataformas digitales.
La utilización en redes sociales, plataformas digitales y sitios web comprenderá exclusivamente […]. Cualquier utilización comercial autónoma, distinta de la promoción de la producción, requerirá [autorización adicional/remuneración adicional/las condiciones que se establecen].

Duodécimo. Voz.
La voz de EL/LA INTÉRPRETE podrá ser utilizada dentro de la producción y para los fines expresamente autorizados. Cualquier utilización autónoma de la voz o generación de nuevas expresiones mediante tecnologías de síntesis o inteligencia artificial deberá contar con autorización expresa [y remuneración específica].

Decimotercero. Inteligencia artificial y reproducción digital.
Salvo autorización expresa y específica, este contrato no comprende la generación de nuevas actuaciones, imágenes, escenas, expresiones faciales o vocales de EL/LA INTÉRPRETE mediante inteligencia artificial u otras tecnologías equivalentes, ni la utilización de sus interpretaciones, voz, imagen o materiales para entrenamiento de modelos destinados a generar tales contenidos.

Cuando se autorice alguno de estos usos, deberán establecerse específicamente: finalidad, duración, territorio, tecnologías comprendidas, posibilidad de cesión o sublicencia, medidas de seguridad y remuneración.

Decimocuarto. Edición y montaje.
EL PRODUCTOR podrá realizar las tareas de edición, montaje, sincronización, doblaje, subtitulado, adaptación técnica y demás operaciones necesarias para la producción, sin que ello implique que se está dando autorización para una utilización sustancialmente distinta de la aquí pactada, a los efectos del destino de goce natural conocido al día de hoy de la obra para la cual se realiza la prestación artística convenida.

Decimoquinto. Créditos.
EL/LA INTÉRPRETE será identificado/a en los créditos como […], conforme a las condiciones de la producción.

Decimosexto. Material de casting y archivo.
Los materiales producidos durante castings, pruebas o audiciones sólo podrán conservarse y utilizarse para las finalidades expresamente autorizadas. Su utilización para nuevas producciones, entrenamiento de sistemas de IA u otras finalidades requerirá autorización específica cuando corresponda.

Decimoséptimo. Datos personales.
Las partes tratarán los datos personales obtenidos con motivo de la relación contractual de conformidad con la legislación aplicable, respetando particularmente los principios de finalidad, consentimiento, seguridad y confidencialidad.

Decimoctavo. Cesión a terceros.
EL PRODUCTOR podrá contratar distribuidores, exhibidores, plataformas, agentes y demás operadores necesarios para la explotación de la producción, dentro de los límites de las autorizaciones otorgadas por este contrato.

Decimonoveno. Nuevas modalidades de explotación.
Cuando se pretenda utilizar la interpretación, imagen o voz en una modalidad de explotación materialmente diferente de las previstas, las partes negociarán de buena fe las condiciones de dicha utilización y, cuando corresponda, la remuneración adicional.

Vigésimo. Incumplimiento.
El incumplimiento de las obligaciones previstas dará lugar a las consecuencias establecidas por la legislación aplicable y por este contrato.

Vigésimo primero. Legislación y jurisdicción.
El contrato se regirá por la legislación uruguaya. Para cualquier controversia serán competentes [… los juzgados uruguayos], sin perjuicio de las normas imperativas aplicables.

Vigésimo segundo. Integridad contractual.
El presente contrato y sus anexos constituyen el acuerdo entre las partes respecto de la prestación artística y las autorizaciones aquí previstas. Toda modificación deberá constar por escrito.

Firmas.


Imagen: https://www.europeana.eu/es/collections/topic/1889-theatre-building?page=5