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martes, 3 de noviembre de 2026

Gonzalo de Berceo y conocer el nombre del autor en el siglo XIII


El pasado 30 de octubre asistí a la conferencia que dictara el Dr. Gonzalo Capellán en la Sala Maggiolo del edificio central de la UDELAR. Se trata de un profesor español, académico de la lengua española, prestigioso, con gran actividad de investigador. Además es Presidente de La Rioja, España. Varios temas surgieron de escuchar a dicho Doctor en Historia, que van a generar algunos posts. El primero de todos es el presente sobre Gonzalo de Berceo.

Conocido como “el primer autor”, en el sentido de que viviendo en el siglo XIII fue quien es reconocido como el primero en poner su nombre en las obras que escribía. Más precisamente se trata del primer poeta castellano de nombre conocido en la tradición historiográfica, al menos hasta ahora, no puede ser una afirmación absoluta sobre todos los escritores medievales porque las investigaciones son siempre dinámicas.

Se sabe y se entiende que en la Edad Media no era uso la referencia al nombre de quién “hacía” las cosas, cosas que fueron muchas veces consagradas como obras de arte a lo largo de los siglos. No es fácil identificar el primero en figurar, algo que evidentemente históricamente se puede atribuir por parte de varios historiadores a Gonzalo de Berceo en relación con obras literarias creadas por él. A partir de esta información, me surgieron una serie de reflexiones que acá presento.


El caso de Gonzalo de Berceo permite reflexionar sobre cuál es momento histórico en que quien escribe comienza a presentarse como autor de lo escrito. Es decir, cuándo aparece en la cultura escrita, concretamente en la cultura escrita medieval, la conciencia de la propia autoría que se expresa mediante el nombre. Su importancia radica en que se identifica como el más antiguo autor de obra escrita – el primero – en cuyos poemas se encuentra una manifestación explícita y deliberada de su identidad como autor, que se incorpora al propio texto.

1 El hombre que quiso decir su nombre

En el siglo XIII apareció un poeta que, al escribir, no se limitó a transmitir una historia, narrar un milagro o celebrar a un santo, sino que también dejó constancia de quién era y de que él había realizado ese trabajo. Se trata de Gonzalo de Berceo, nacido probablemente hacia finales del siglo XII y activo durante el siglo XIII. Su nombre quedó asociado a una de las primeras manifestaciones de la literatura castellana en las que la identidad del escritor se presenta expresamente dentro de la propia obra.

No se conoce su vida con precisión, pero han quedado sus poemas, que permiten escuchar su propia voz cuando se identifica. La importancia de este hecho explica que se lo presente habitualmente como el primer poeta castellano de nombre conocido. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes recoge esa caracterización y destaca que Berceo no es conocido únicamente a través de documentos históricos, sino también por las noticias que él mismo proporciona en sus composiciones (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s. f.-a).

Conviene, sin embargo, precisar que – claramente - Berceo no fue el primer ser humano que escribió poesía, ni el primer autor de la historia que se identificó, ni siquiera necesariamente el primer escritor medieval en lengua romance cuyo nombre ha llegado hasta nosotros. Su singularidad es que, en una etapa temprana de la literatura castellana, la voz del autor aparece incorporada de manera explícita a la obra y vinculada a la realización de un trabajo literario.

El propio texto contiene una declaración mediante la cual su autor se presenta ante quien lo lee o escucha. En una declaración realizada por Berceo, integrando la escritura de su composición poética.

2 La Rioja del siglo XIII y la lengua castellana en ciernes

Gonzalo de Berceo nació en la localidad riojana que lleva su nombre y estuvo estrechamente vinculado al monasterio de San Millán de la Cogolla. Fue clérigo y recibió formación en un ambiente monástico en el que la escritura, la transmisión de textos religiosos y el conocimiento del latín constituían elementos fundamentales de la actividad intelectual.

Su obra pertenece al llamado mester de clerecía, una tradición poética cultivada por clérigos y hombres de formación letrada. Sus composiciones, en su mayoría religiosas, comprenden vidas de santos, relatos de milagros y textos doctrinales. Entre ellas se encuentran la Vida de San Millán de la Cogolla, la Vida de Santo Domingo de Silos y los conocidos Milagros de Nuestra Señora.

La importancia de Berceo no reside exclusivamente en haber escrito en castellano, sino también en su participación en un proceso cultural decisivo como lo fue la adopción de una lengua romance para comunicar contenidos que anteriormente circulaban, en buena medida, mediante la cultura escrita en latín.

El latín continuaba siendo la lengua de la Iglesia, de la formación intelectual y de buena parte de la documentación escrita. El romance, en cambio, era la lengua de la comunicación cotidiana. La literatura de clerecía contribuyó a desarrollar las posibilidades expresivas de esa lengua, incorporándola a la transmisión de conocimientos religiosos y culturales. Berceo participó así en la consolidación de una tradición literaria (el uso del castellano) haciendo visible su propia intervención en ella.

3 Orígenes del castellano

El español nació en La Rioja, en el monasterio de San Millán de la Cogolla, afirman muchos estudiosos. De dicha localización provienen las Glosas Emilianenses, que son anotaciones marginales e interlineales realizadas sobre un códice latino conservado históricamente en San Millán. Contienen expresiones en latín, romance y euskera. Tradicionalmente fueron consideradas uno de los primeros testimonios escritos del castellano, y su importancia cultural ha dado lugar a la idea simbólica de que allí nació el español.

Sin embargo, corresponde realizar algunas precisiones porque no es absolutamente correcto afirmar sin matices que el castellano nació en ese monasterio. Las lenguas no aparecen en un momento determinado ni en un lugar único: se forman progresivamente, a partir de procesos históricos y lingüísticos complejos.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes advierte que las Glosas Emilianenses, tradicionalmente consideradas los primeros testimonios escritos del español, no pueden identificarse con absoluta precisión como castellanas. Se trata de una lengua romance con características de diversos romances peninsulares (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s. f.-b).

La discusión es, además, objeto de investigación filológica. Algunos estudios han sostenido que determinados rasgos de las glosas se relacionan con variedades navarro-aragonesas o con una realidad lingüística peninsular más amplia. Por ello, la procedencia geográfica del manuscrito no permite atribuir automáticamente su lengua a una variedad castellana definida (García Turza & García Turza, 1995).

La importancia de San Millán no se reduce para nada, por la consideración de la precisióin realizada. El monasterio constituye un lugar fundamental para el estudio de los primeros testimonios escritos de las lenguas romances peninsulares y del euskera, pero no es lo mismo conservación de un testimonio escrito que el nacimiento histórico de una lengua.

Por otra parte, los expertos destacan que Berceo, para la literatura, representa que la literatura romance ya no se limita a dejar rastros lingüísticos en los márgenes de textos latinos, sino que desarrolla composiciones extensas y elaboradas, con un escritor expresamente identificado.

4 ¿Cómo se presentaba Gonzalo de Berceo como autor?

Basta con que un autor firme su creación, al uso que depende de la obra que se trate, para que – desde el punto de vista jurídico – nazca la presunción relativa sobre la relación de autoría. Por ello es interesante conocer cómo es que materialmente declaraba la autoría nuestro “primer autor” de poemas.

Berceo no utilizaba una firma en el sentido moderno, no estampaba una rúbrica manuscrita al pie de una página ni incorporaba una firma electrónica o una declaración editorial de autoría. Su nombre aparece integrado en la composición poética, mediante versos que cumplen una función de identificación.

Dos pasajes resultan especialmente significativos.

En la Vida de San Millán de la Cogolla, al final de la obra, se lee:

Gonzalvo fue so nomne qui fizo est' tractado,
en Sant Millán de Suso fue de niñez crïado;
natural de Verceo ond' Sant Millán fue nado,
Dios guarde la su alma del poder del pecado. Amén.

La estrofa 489 identifica a Gonzalo como quien hizo el tratado, señala su crianza en San Millán de Suso y menciona su origen en Berceo. La declaración se encuentra en el cierre de la composición, de modo que el nombre del escritor queda asociado al término de la obra.

No es solamente una referencia externa. La expresión «qui fizo est' tractado» atribuye al individuo la realización de ese trabajo. La fórmula se completa con una petición religiosa por su alma, que sitúa la identificación personal dentro de las convenciones espirituales de la época.

En la Vida de Santo Domingo de Silos, también al final del poema, la declaración es todavía más personal:

Yo Gonçalo por nombre, clamado de Berceo,
de Sant Millán criado, en la su merced seo,
de fazer est travajo ovi muy gran deseo,
riendo gracias a Dios quando fecho lo veo.

La estrofa 757 constituye una presentación en primera persona. El poeta dice su nombre, identifica su procedencia, recuerda su vinculación con San Millán y declara su satisfacción por haber concluido el trabajo. La expresión «Yo Gonçalo por nombre» resulta especialmente reveladora. El nombre propio no aparece únicamente como una referencia que alguien incorpora al texto desde afuera. Es el propio hablante quien se presenta.

Me hizo acordar a la égloga de Marcial, varios siglos antes, en las que menciona que Fidentino le “robaba” sus obras. Este texto se suele mencionar como la primera referencia de plagio como algo cuestionable. No es igual porque no comienza por declararse autor o “dueño” de sus textos escritos, pero hay un testimonio de temas de autoría – en este caso agraviada – en ambos autores.

Volviendo a Gonzalo de Berceo, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes reproduce los mencionados pasajes y los identifica como declaraciones de Berceo sobre su propia persona y su actividad literaria (Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s. f.-a).

5 ¿Firmaba al principio o al final?

Hoy el uso es variado. En caso de artículos científicos muchas veces el nombre va delante, bajo el título. En otro tipo de textos la firma es a posteriori, refrendando lo expresado.

Para el caso de Gonzalo de Berceo, depende. Hay que distinguir entre las distintas obras.

En los dos ejemplos anteriormente mencionados, el nombre aparece en el cierre de la composición. Son declaraciones que funcionan como una suerte de colofón poético. La identificación del autor queda incorporada al final del relato. Sin embargo, no se trata de una regla uniforme en todas sus obras. En los Milagros de Nuestra Señora, Berceo también se identifica al comienzo de la obra. La segunda estrofa contiene la expresión:

Yo, maestro Gonçalvo de Verceo nomnado...

La presencia del nombre al inicio y al final de distintas composiciones permite observar que no estamos ante un único recurso mecánico. Berceo utiliza su identidad como parte de la construcción literaria, ya sea para presentarse, como para concluir el trabajo. En todo caso cumple la función de vincular su nombre con la obra. Por eso, cuando se afirma que Berceo «firmaba» sus poemas, lo más preciso es entender la expresión en sentido literario. Su nombre se encuentra dentro del texto, en versos que declaran su intervención. No se trata necesariamente de una firma manuscrita realizada por él sobre los ejemplares que hoy conservamos.

No hay un autógrafo o una firma material del escritor en un manuscrito original.

6 El autor antes de este autor

Existían autores reconocidos en la Edad Media, antes de Gonzalo de Berceo. Se identifican obras atribuidas a personas determinadas y tradiciones literarias en las que el nombre del escritor tenía importancia. Por eso, sería inexacto sostener que antes de Berceo todos los poemas, relatos o textos en prosa eran anónimos. La literatura medieval contiene numerosas obras de autor conocido, y también abundan las composiciones anónimas, cuya identidad autoral se ha perdido o nunca quedó registrada.

El Cantar de mio Cid, por ejemplo, es una obra de autoría anónima. No obstante, ese hecho no permite concluir que toda la producción literaria anterior a Berceo careciera de identificación personal.

La singularidad de Gonzalo de Berceo está en que es uno de los primeros autores de la literatura castellana cuyo nombre se conoce no solamente por fuentes externas, sino por la propia declaración que aparece en sus textos. La diferencia permite observar un fenómeno cultural interesante, pues en sus poemas, Berceo no desaparece completamente detrás de la historia que narra. Su presencia se hace perceptible, está integrado.

Obviamente no se trata de una reivindicación de la originalidad realizada por Berceo en el sentido contemporáneo. Su literatura se apoya en fuentes latinas y en tradiciones religiosas anteriores. Los relatos que transmite no son necesariamente invenciones suyas, pues como no deja de ser usual en su tiempo, forman parte de una cultura compartida, de textos que circulaban y que podían ser reelaborados. Esto lo aclara Berceo, que deja constancia de esa relación con las fuentes. En los Milagros de Nuestra Señora, por ejemplo, se encuentran referencias a historias que el poeta declara haber encontrado escritas.

De manera que la autoría medieval no debe confundirse con la idea moderna de creación absolutamente original,en el sentido del requisito legal de originalidad subjetiva integral que los juristas buscamos en las obras para afirmar que están protegidas por derecho de autor. El poeta puede ser autor de una obra aun cuando se base en relatos, tradiciones o textos previos. Su intervención consiste en la elaboración literaria, en la selección, organización y expresión de esos materiales. Titular de autoría del conjunto, pero no de los elementos, podría decirse.

Por lo tanto, la aparición del nombre del autor no implica que desaparezca la tradición colectiva de la que procede la obra. Lo que hace es volver visible una intervención individual dentro de esa tradición.

7 Identificación del autor en una obra y su alcance legal

Para un jurista, la lectura de Berceo y de las afirmaciones históricas sobre él provocan en un jurista plantearse qué significa que una persona se identifique como autora de una obra.

No es lo mismo la dimensión de la realidad del siglo XIII con la del derecho contemporáneo.

Berceo vivió en una realidad cultural, religiosa y jurídica muy distinta. No existían las categorías actuales de derecho de autor, los sistemas de registro de obras, los derechos morales tal como hoy se conciben ni las estructuras de explotación económica propias de la industria editorial moderna. Sin embargo, el fenómeno que observamos en sus poemas tiene una relación conceptual con uno de los problemas centrales del derecho de autor: la identificación de la persona a quien se atribuye una obra.

En el derecho contemporáneo, la autoría tampoco depende necesariamente de que el escritor haya incorporado su nombre al texto. La obra puede estar protegida aunque sea anónima, aunque seudónima o aunque su autor no haya realizado una declaración expresa de identidad.

La atribución del nombre cumple, no obstante, una función relevante. Permite establecer una relación entre una determinada persona y una determinada creación intelectual, facilita el reconocimiento de la autoría y contribuye a la identificación de quien ha realizado la obra.

En Berceo encontramos una manifestación temprana, literaria y no jurídica, de esa relación. El poeta no se limita a transmitir un relato religioso, declara quién lo ha realizado. Esa declaración se incorpora a la propia obra, de modo que el nombre pasa a formar parte de la historia de su transmisión.

El reconocimiento de que Berceo sea “el primer autor” no tiene nada que ver con la creación del derecho de autor ni que sus versos constituyan una reivindicación jurídica de derechos exclusivos. Sin embargo son un aporte muy concreto a la identificación de la relación nombre (del autor) y otra, un claro antecedente cultura.

El nombre introducido por Berceo en sus obras no es equivalente a una firma moderna, pero sí cumple una función identificatoria. La persona que escribe se hace presente dentro de la obra y permite que su identidad sea transmitida junto con ella. En la determinación de fechas históricas es sumamente relevante, mereciendo – tal como dicen, sin dudas – la calificación de ser “el primer autor” cuyo nombre acompaña a la obra escrita de su creación. De ahí su posición singular tanto en la historia de la literatura como en la historia cultural de la autoría y su concepto desde el punto de vista jurídico.




Monasterios de San Millán de la Cogolla, de Suso (que quiere decir arriba, es el de la foto más panorámica) y de Yuso (palabra que quiere decir abajo).

Las tres fotografias imágenes de este post son tomadas de wikipedia.



LINKs con información

https://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_de_Berceo

https://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Capell%C3%A1n


Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (s. f.-a). Biografía de Gonzalo de Berceo (¿1195?-¿1253-1260?). https://www.cervantesvirtual.com/portales/gonzalo_de_berceo/autor_biografia/

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (s. f.-b). Constitución de los primitivos romances peninsulares. Surgimiento y expansión del romance castellano. https://cervantesvirtual.com/obra-visor/constitucion-de-los-primitivos-romances-peninsulares-surgimiento-y-expansion-del-romance-castellano--0/html/00f499d8-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (s. f.-c). Algunas notas sobre Gonzalo de Berceo y su obra. https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/algunas-notas-sobre-gonzalo-de-berceo-y-su-obra/html/6d1f31e4-a101-11e1-b1fb-00163ebf5e63_10.html

Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (s. f.-d). El mester de clerecía y la literatura didáctica. https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-mester-de-clerecia-y-la-literatura-didactica/html/dcd0d5a4-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_9.html

Real Academia Española. (s. f.). Gonzalo de Berceo: Milagros de Nuestra Señora. https://www.rae.es/sites/default/files/Hojear_Milagros_de_Nuestra_Senora.pdf



García Turza, C., & García Turza, J. (1995). La datación y procedencia de las Glosas Emilianenses y Silenses: Anotaciones críticas a los nuevos planteamientos. Brocar. Cuadernos de Investigación Histórica, (19), 49–64. https://doi.org/10.18172/brocar.1773

Real Academia de la Historia. (s. f.). Las glosas. https://www.rah.es/las-glosas/