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martes, 21 de mayo de 2024

ODS, Objetivos de Desarrollo Sustentable en las Naciones Unidas


Con mayor frecuencia cada vez, pero desde hace años, en charlas, artículos y propuestas de actividades relacionadas con Derecho en general y también con Derecho Comercial en particular, tenemos por referencia los Objetivos de Desarrollo Sustentable promovidos por las Naciones Unidas.

Cada vez hemos perfilado la temática correspondiente, pero me parece bueno dejar claro el marco de los ODS, en qué consisten, precisando así aspectos y comentarios venideros.

El Programa de Desarrollo Sostenible del ámbito de las Naciones Unidas hasta 2030 presenta 17 objetivos mejor conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible o los ODS y 169 metas concretas cuyo alcance es la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y resolver el cambio climático.

De este modo, la Agenda se considera un llamado universal a la acción para poner fin a la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medio ambiente y enfrentar los efectos del cambio climático, y contribuir a poner bajo control de las instituciones un desarrollo sostenible. Todos los países y todas las partes interesadas deben actuar en colaboración en pos de estos Objetivos. Los ODS hacen un llamado para acabar con la pobreza, proteger el planeta y asegurar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

Los 17 objetivos son integrados e indivisibles, conforman un conjunto de metas consensuadas que equilibra los aspectos sociales, económicos y ambientales de la sostenibilidad, y tienen los tres ingredientes esenciales para realizar nuestra visión común de un mundo sostenible: un ambicioso propósito, un alto grado de especificidad y, por ello, una gran claridad, y un umbral de logro suficiente pero desafiante.

En septiembre de 2015, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, los 193 jefes de Estado y los gobiernos participantes, incluyendo Argentina, adoptaron formalmente la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, un programa ambicioso con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta, asegurar la paz y la prosperidad, y un solo fin: el desarrollo sostenible. Dicho programa culminó en la denominada Declaración del Milenio (2000) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015). La Agenda 2030 refleja el consenso alcanzado por los estados luego de tres años de negociación intensiva por parte de todos los sectores involucrados: gobiernos, sociedad civil y academia.

Link específico: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/



1 Origen y antecedentes de los ODS

El documento obtiene el consenso de 193 jefes de Estado en la vigesimoquinta reunión extraordinaria de la Asamblea General y cobra una importancia transcendental, no solo por los treinta años que se han cumplido de la Conferencia de Nairobi de 1982, celebrada con el propósito de someter a un análisis crítico el Programa de Acción de la Conferencia Mundial sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972), sino que fija una hoja de ruta para el siglo XXI con una duración de 15 años. Asimismo, las sesiones de trabajo de la Asamblea, como eventos de alto nivel, permitirán a los Estados Miembros, asociados de la ONU, funcionarios de Naciones Unidas, interlocutores no estatales y otros asociados analizar críticamente avances y desafíos asociados con los Objetivos de Desarrollo Sustentable, incluido el Objetivo 17 (ODS 17), en una serie continua de encuentros.

El día viernes 25 de septiembre de 2015, 193 jefes de Estado se reunieron en Nueva York en la sede de Naciones Unidas para presenciar la aprobación de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sustentable: "Transformar nuestro mundo". Este documento pertenece al Consenso Mundial 70/1, en el cual se presentan 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) y 169 metas, y entró en vigencia el 1 de enero de 2016, siendo aprobado en el marco de la Asamblea General de la ONU. Reemplaza a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). La Agenda de Acción de Addis Abeba sobre Financiación para el Desarrollo, adoptada en la tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo (FpD) en julio de 2015, y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, adoptado seis meses después, refuerzan el alcance y la ambición de la Agenda 2030, proporcionando un marco integral para el logro del trabajo de la ONU en materias de sostenibilidad.

Noticia sobre la Asamblea del 2015: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/



2 Estructura y alcance de los ODS

Los ODS constituyen un marco que compromete a los países desarrollados y a los países en desarrollo.

Los países desarrollados asumen un papel de contribución al logro de los objetivos y de asunción de responsabilidad participante para servir de referente y modelo para la acción de los países en desarrollo. En ámbito internacional tienen notoria responsabilidad en áreas como instrumentos de políticas (financiación, libre comercio, inversión transferible internacional), intercambio tecnológico y de conocimientos y relación Norte-Sur basada en sociedades más inclusivas e igualitarias.

En cuanto a los países en desarrollo, la mayoría de los países del mundo, incluidos la mayoría de países que vivieron cambios políticos y económicos y países socialistas, tienen una doble responsabilidad: - lograr los objetivos (aquellos que no se encuentren en los contextos de post conflicto o situaciones inestables) y - en el cumplimiento de sus respectivas metas, implementar las acciones necesarias para tal logro. Los gobiernos de estos países presentan sus estrategias y asumen compromisos hacia sus ciudadanos y la comunidad internacional en el marco de la Agenda 2030 y su seguimiento.


3 Los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable

17 Objetivos de Desarrollo Sostenible:

Objetivo 1: Fin de la pobreza

Objetivo 2: Hambre cero

Objetivo 3: Salud y bienestar

Objetivo 4: Educación de calidad

Objetivo 5: Igualdad de género

Objetivo 6: Agua limpia y saneamiento

Objetivo 7: Energía asequible y no contaminante

Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico

Objetivo 9: Industria, Innovación e Infraestructura

Objetivo 10: Reducción de las desigualdades

Objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles

Objetivo 12: Producción y consumo responsables

Objetivo 13: Acción por el clima

Objetivo 14: Vida Submarina Objetivo 15: Vida de ecosistemas terrestres

Objetivo 16: Paz, justicia e instituciones sólidas

Objetivo 17: Alianzas para lograr los objetivos

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible fueron adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre de 2015, en la Cumbre de Desarrollo Sostenible. Estos objetivos comenzaron el 1 de enero de 2016 y terminarán el 31 de diciembre de 2030. En total son 17 objetivos con una fuerte multidimensionalidad (económica, social y ambiental). Cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluye en promedio 8 metas, haciendo un total de 169 metas.

https://www.pactomundial.org/que-puedes-hacer-tu/ods/



4 Importancia y beneficios de los ODS

El informe destaca el impacto en los sectores de energía, agua, telecomunicaciones y otros servicios, conectándolos con el mercado laboral, pero también toca sectores como infraestructuras, industria, profesiones de apoyo y sectores híbridos. Según este informe, los empleos generados por inversiones en sectores directamente relacionados alcanzan los 121 millones en 2030.

A este respecto, es preciso recordar que entre los 17 ODS hay temas con mayor impacto directo en la generación de empleo, tales como el ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), el ODS 7 (Energía asequible y no contaminante), el ODS 12 (Producción y consumo responsables), el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura) y el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento). La consecución de los costos de erradicar los ODS se verá compensada con creces por los beneficios económicos resultantes de alcanzar al pleno los ODS.

La enorme relevancia de los ODS se fundamenta en las innumerables ventajas que su implementación (y particularmente la consecución de los mismos) tiene para los países del mundo, el conjunto de ellos (o el planeta en su conjunto) y para las generaciones futuras. En el plano económico, los ODS representan una grandiosa oportunidad para generar empleo y abrir la senda para nuevas oportunidades laborales. El Banco Mundial, combinando fuentes de datos primarias y secundarias, además de empleo sectorial, llegó a la conclusión de que hay efectos de arrastre en los sectores donde el gasto es mayor por razones de tecnología, alineación de las capacidades con las necesidades de la economía y un acceso más universal a los servicios que permiten el capital humano.

Uno de los principales intereses de la Agenda es trabajar en un marco propiamente sostenible, no dejando de lado al poder económico pero sin olvidarse del social y medioambiental. Estas nuevas directrices de actuación por parte de las NU implican potencialmente un cambio en el paradigma de desarrollo de políticas, ya que podrían tener un impacto en las políticas sociales y territoriales y en políticas orientadas a reducir la equidad social y reducir la pobreza en todo el planeta. Lowell y vanden Heuvel (2016) señalan que: "La búsqueda del desarrollo propiamente sostenible no es nueva, sino que frente a los cambios demográficos y las recientes transformaciones económicas, sociales y ecológicas, la problemática de su alcance efectivo sigue ahí".


5 Implementación y seguimiento de los ODS

Los gobiernos nacionales y subnacionales, en colaboración con otros actores y niveles de gobierno a distintas escalas, están trabajando para identificar indicadores adaptados a la realidad específica de modo tal que contribuyan a la implementación eficaz y al seguimiento continúo de la Agenda 2030 y, más allá, del nuevo acuerdo global de desarrollo sostenible a acordarse en ese horizonte temporal, en el marco de la COP15 de la CDB.

Múltiples formas de colaboración "en red" -que permitan interconectar, contar con regulaciones, herramientas e información necesaria y suficiente, así como plantas técnicas y administrativas eficientes y eficaces en los sectores gubernamentales competentes- serán necesarias.

El sistema de la ONU puede facilitar, particularmente con las políticas de armonización y alineamiento descritas en el párrafo anterior, muchas de las necesarias. Importantes transformaciones organizacionales y operacionales, incluidas las apropiadas para trabajar con los demás cooperantes y con otros dos sectores, tanto con la academia, los medios de comunicación y el sector privado, así como con los movimientos sociales y redes locales, nacionales e internacionales, además de las relativas, obviamente, con el conjunto de los actores de las distintas escalas gubernamentales. Múltiple trabajo coordinado -inter y multiseccional, inter y multisectorial, intranacional, internacional y de nuevos equipos interinstitucionales multidisciplinarios.

Toda la arquitectura desarrollada en las distintas instancias del sistema de la ONU, comprometida por la XI Reunión del Coordinador RESDAL con diversos niveles de priorización, se encuentra a disposición de los gobiernos y de los demás actores relevantes, de los países y de los diferentes niveles de gobierno, para facilitar en las próximas décadas el cumplimiento, por parte de los Estados nacionales de la Región, de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS).

La Agenda: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/

Video: https://www.youtube.com/watch?v=di1K0VP4UcQ

Canal Youtube: United Nations Development Programme (UNDP)

https://www.youtube.com/@UNDP/featured





6 Desafíos y críticas a los ODS

El de la "pobreza extrema", "incorporando" un gradiente obtenido a partir del que hubiere sido necesario para instalar una "línea de pobreza medible" en 1981, es decir, sobre la base de la puesta a punto de un umbral de pobreza admisible: US$ 1,25 por día a los precios domésticos de 2005. Así, se incorpora una variable adicional a las dos originales (cantidad y precio de los bienes alimentarios que el panel de nutricionistas convocado por el Banco Mundial había considerado insuficientemente calórico para consumir US$ 1 real en 1960, más una restricción relacionada con el nivel social que habría imposibilitado a los pobres adquirir agua potable el consumo de 2.100 cal/día íntegra o protectoramente social- a un nivel de 100m3. En simultáneo, y en el ámbito del PNUD/países de ingreso alto, se incluyeron un número creciente de medidores complementarios. Cabe preguntarse: ¿no era suficiente la intensidad y generalidad de la pobreza para caracterizar así la situación de millones de seres humanos?

Por un lado, los umbrales convencionales de fantasía utilizados por el Banco Mundial y luego la ONU, atraviesan y obstaculizan el debate teórico académico sobre pobreza que, es admisible, continúa activo. Cumple tres funciones contradictorias: (a) discrimina los diagnósticos sobre la situación de pobreza respecto al grado en que se alejan del mainstream suponiendo la existencia de causas de la pobreza distintas a esas falsas; (b) como herramienta de posicionamiento doctrinario conservador o progresista, simplemente contribuye a reforzar divisiones y ámbitos teóricos excluyentes; y (c) obstaculiza el tratamiento de la cuestión de la desigualdad socioeconómica.

Más allá del importante acuerdo alcanzado en el seno de la ONU, la implementación de los planes y programas nacionales diseñados para alcanzar los ODS ha de acogerse a reglas más precisas, definidas en el Plan de Viabilidad suscrito en Marrakech en noviembre de 2016 y al de Concesión de Facultades, aprobado por la Comisión Delegada del CgRn el 10 de noviembre de 2016. El primer Plan relativo al Medio Ambiente deberá ser también sometido a un Examen de Coherencia normativa; sin embargo, las dificultades y las limitaciones expuestas no ocultan el impulso llevado a cabo por la comunidad internacional, que ha entendido el papel sustancial que debe jugar el Tribunal de Cuentas para el seguimiento y la fiscalización sobre la consecución de los ODS. Las negativas proyectadas nos invitan a ser ambiciosos en asegurar los recursos necesarios que favorezcan el análisis de la futura estrategia adoptada por España, fruto de una previsión política, necesariamente, a medio y largo plazo.

La implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable ha enfrentado y seguirá enfrentando numerosos obstáculos y desafíos.

Entre ellos se puede destacar la heterogeneidad de los países y múltiples situaciones en los estados miembros de la ONU, que ha dificultado el acuerdo sobre la mayoría de los puntos tratados en las negociaciones, el contenido de los ODS y los medios necesarios para llevar a cabo las medidas previstas en la agenda. La capacidad de alcanzar un acuerdo universal se ha visto ya seriamente amenazada por la negativa de los países, sobre todo de los miembros del G-7, a acogerse a la disciplina requerida.


7 Comentarios finales

El potencial de los ODS para influenciar la sostenibilidad urbana no radica tanto en su novedad, en el compromiso de los países miembros de la ONU, en la especificidad o claridad de la metodología o en el control de su implementación, sino en otros dos aspectos.

Por un lado, en que han llegado en un momento en que un número de agentes relevante avanza en un sentido semejante pero no estructurado y, en ocasiones, contradictorio. De manera que contribuyen a encausar tal fuerza interesada en el tema.

Por otro lado, podría decirse también que incorporan una visión revisionista de la sostenibilidad que cuestiona muchos enfoques dominantes en el pasado. La ventaja radica en que ampara una amplia gama de pruebas empíricas y enfoques metodológicos que se pueden aplicar y desarrollar a lo largo del tiempo, en general generando procesos que busquen la sostenibilidad o implementen actividades sostenibles e impriman una mayor orientación a las estrategias hacia la sostenibilidad.

Vimos que a los intentos de las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible usualmente los llamamos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS se construyeron sobre el enorme progreso alcanzado en la construcción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y no solo buscarán acabar con la pobreza y el hambre, sino también luchar contra la desigualdad y la injusticia, así como asegurar que, a la vez que protegemos nuestro planeta para las generaciones venideras, todos puedan vivir vidas prósperas y satisfactorias. En el ámbito del urbanismo, el diseño y la planificación, los sucesores de la Nueva Agenda Urbana, también del colectivo ONU-Hábitat, serán componentes claves para asegurar que las ciudades y asentamientos rurales a través del mundo estén orientados hacia el mejoramiento, abordando diferentes aspectos de la sostenibilidad urbana que se identifican a lo largo del espacio de las Naciones Unidas.

Queda, pues, a la vista que son numerosos los esfuerzos, preocupaciones e iniciativas, desde distintas perspectivas, encaminadas en este tema.

Esperemos que, transcurrido 2030 la evaluación nos deje un saldo favorable de todos estos esfuerzos.



También en Uruguay, a diverso nivel, se impulsa y plantean actividades en relación con los ODS, mirando el 2030.

https://ods.gub.uy/


Uruguay presentó el Informe Nacional Voluntario ante el Foro Político de Alto Nivel de Naciones Unidas

https://ods.gub.uy/index.php/mediosymateriales/other-components/news-feeds-component/175-uruguay-presento-el-informe-nacional-voluntario-ante-el-foro-politico-de-alto-nivel-de-naciones-unidas


Texto completo del Informe presentado por Uruguay:

https://ods.gub.uy/images/2021/Informe_Nacional_Voluntario_Uruguay_2021.pdf








LINK para saber más:


Los ODS en acción

https://www.undp.org/es/sustainable-development-goals


Mujeres y los ODS

https://www.unwomen.org/es/news/in-focus/women-and-the-sdgs


Más sobre los 17 ODS

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/






Imagen: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015/09/la-asamblea-general-adopta-la-agenda-2030-para-el-desarrollo-sostenible/



sábado, 16 de octubre de 2021

Sostenibilidad y Libertad de Competencia

(Resumen de la exposición en el Congreso Latinoamericano "Inteligencia Artificial y Economía Digital", organizado por la Universidad de Santiago de Compostela, 13 al 15 de octubre, 2021)  http://derechocomercialbeatrizbugallo.blogspot.com/2021/05/usc-octubre-2021-congreso-online.html 


La consideración entre sostenibilidad y libertad de competencia planteó disyuntivas tales como

1 si el sistema de libre competencia exige a los empresarios un nivel de competencia indiferente al deterioro o riesgo ambiental;

2 si es más eficiente y debe prevalecer la competencia frente a la protección del medio ambiente.

Estos planteos se trasladan a otras dimensiones del significado de sostenibilidad a efectos de su análisis en aplicación del Derecho de la Competencia.


Naturalmente que la respuesta o reacción a este planteo es hoy bien distinta a la que se podía prever 40 o 30 años atrás.


Hoy la evidencia de la necesidad de consideración del daño ambiental y medidas para impedirlo hacen que no pueda dejarse de lado la valoración de las conductas empresariales frente al medio ambiente. De manera similar se puede pensar en torno a otras facetas del concepto de sostenibilidad.


Son distintos los caminos para considerar esta relación entre sostenibilidad y competencia, pero en un plano conceptual, en los últimos años no tiene lógica entender una disociación entre la política de competencia y la sostenibilidad.


Al punto de partida, entender la necesidad de contemplar uno en el otro, se llega fácil.

Pero... ¿cuáles son los caminos para implementarlo?


Hay mucho para hacer en ese sentido.

Presentaremos algunas reflexiones primarias.


Un primer paso para plantear es la reformulación o reinterpretación del concepto clave “interés público” de manera que incluya el tema sostenibilidad como componente.


Otro planteo es esperar una mayor flexibilidad de las autoridades ejecutoras de la ley de competencia, en aras del interés público, tratándose de un tema que por diversas vías incide en el bienestar del consumidor.


¿Implica una valoración a considerar por las autoridades? He aquí una interrogante que dará que hablar en los próximos tiempos. Que es hora que se comience a hablar concretamente de ello en el ámbito latinoamericano.

¿Tendrán las autoridades ejecutoras de las leyes de competencia, que incorporar esta valoración a las consideraciones técnicas sobre competencia? Si se focaliza en el bienestar del consumidor, seguramente sea un tema a plantear.


En la perspectiva latinoamericana, por sus características geográficas y geopolíticas, por la situación del presente, la sostenibilidad (ambiental, energética, o como bienestar social) es fundamental para el futuro. De manera que la consideraqción del tema adquiere relevancia.


Por otra parte, se habla de una “nueva cultura” de la competencia que hace coincidir objetivo de políticas de competencia con objetivos de sostenibilidad.

En esta integración de objetivos, como perfil moderno de la Defensa de la Competencia, las autoridades de Competencia tienen un rol fundamental.

Ello lleva a considerar muy particularmente las instancias de cooperación entre autoridades.


Experiencias como el “Foro Latinoameriano de Competencia OCDE-BID”, las actividades desde su sede o centro en Lima, sin duda estarán impulsando proximamente esta temática.


Es complejo pensar sobre las acciones específicas que se han de tomar en este sentido.


Desde Latinoamérica, como otras tantas veces, también en este tema estaremos mirando la experiencia europea. En octubre del 2021 contamos para ir tomando experiencais con la Guía holandesa, con los desarrollos que viene generando Grecia, con la idea de un Sand-Box al respecto.


En nuestro continente tenemos situaciones muy diversas, en los distintos países, en cuanto a avance de la legislación de Defensa de la Competencia como norma y en la cultura de cada país, así como en el desarrollo de las autoridades de aplicación.- No obstante, no creo que ello impida la formulación de algún grado de Guías o principios con fundamento técnico, que opere como punto de partida o lanzamiento de esta faceta de modernización.


Hay varios interrogantes que se plantean.

Por ejemplo, ¿qué grado de distorsión de la competencia sería admisible en pos de la sostenibilidad?

¿Implica ello incorporar Informes técnicos ambientales al accionamiento y pronunciamiento en Defensa de la Competencia? Tal vez sí.


De todas maneras, podría lograrse con cierto grado de uniformidad la incorporación de objetivos de dearrollo sostenible como ejes de actuación en competencia.


Escuchaba días pasados, en Uruguay, por decir un ejemplo que se da en otros países de la región, que la ministra de Economía destacaba que nuestro país ha incorporado expresamente los desafíos de sostenibilidad en la política económica. Se han internalizado temas ambientales en el propio diseño de la política económica. En un contexto así, no tendría fundamento que la aplicación de la Ley de Competencia sea indiferente a este tema. ¿Qué sentido tendría que en un país en que hay indicadores de sostenibilidad ambiental midiendo la aplicación de la política económica y el desarrollo la autoridad de Competencia dejara el tema de lado para calificar la conducta de operadores del mercado?


Por supuesto que se deberán admitir un cierto grado de acuerdos entre empresas que tengan por efecto la mejora del medio ambiente, en tanto esto no implique la restricción de la competencia con efecto distorsivo. Pero nunca puede ser un salvoconducto para formar bloques de empresas para decisiones integrales de mercado. Es un problema de equilibrio.


En definitiva, si cremos que la competencia es un motor para el desarrollo económico, no se puede separar ya de la idea de sostenibilidad como atributo necesario del desarrollo económico, quedando entonces ligado a la competencia en ss distintos ámbitos.